Preguntas frecuentes

Diez preguntas antes de firmar un desarrollo a la medida.

Qué estás comprando, qué cubre la garantía, dónde va a correr el sistema y qué pasa el día después de la entrega. Son las preguntas que nos hacen en la primera reunión, con la respuesta que damos en esa reunión.

Preguntas
10
Bloques
4 temas
Lectura
5 minutos
Sin registro
Todo público

01 · El desarrollo a la medida

Qué estás comprando exactamente.

La diferencia entre contratar un sistema y contratar una dependencia se decide en estas dos respuestas.

¿Qué estamos comprando exactamente cuando contratamos un software a la medida?
Un sistema construido sobre el proceso real de tu empresa, y la propiedad de ese sistema. Esa es la diferencia de fondo con una licencia: la licencia es un gasto que se repite todos los años y desaparece el día que dejas de pagarla; el desarrollo propio queda en la empresa, se registra como un activo intangible y sigue ahí aunque cambies de proveedor. El código está a nombre de tu empresa desde el primer día, no al final del proyecto. Por eso el contrato incluye la cesión expresa y exclusiva de los derechos patrimoniales sobre todo lo desarrollado a medida: sin esa cláusula escrita, la discusión sobre de quién es el sistema queda abierta justo en el peor momento para tenerla.
¿Qué se entrega al terminar, además del sistema funcionando?
El repositorio completo con todo su historial de cambios, no un archivo comprimido con la última versión. Con él van la documentación técnica y de despliegue, el esquema y los scripts de la base de datos, los manuales de usuario, el detalle de las librerías de terceros con su licencia, y las credenciales de una infraestructura que ya está a nombre de tu empresa. La prueba práctica de que la entrega es real es sencilla y puedes exigirla en el contrato: un equipo técnico ajeno debería poder levantar el sistema completo en un ambiente nuevo siguiendo solo esa documentación. Si eso es posible, el sistema es tuyo de verdad y no solo sobre el papel.

02 · La garantía

Qué cubre, qué no, y en cuánto respondemos.

Decir con la misma claridad lo que no entra es lo que evita la discusión a los seis meses.

¿Qué cubre la garantía y cuánto dura?
Un año desde la puesta en producción, sin costo, sobre todo lo desarrollado. Cubre los defectos: funcionalidad que estaba acordada y documentada y que no hace lo que debía hacer, errores que aparecen al usar el sistema en condiciones normales y fallas de rendimiento frente a lo que se comprometió. Se corrige sin cobrar y sin discutir de quién fue la culpa. Lo que no cubre —y conviene decirlo con la misma claridad— son los cambios de criterio del negocio, la funcionalidad nueva que no estaba en el alcance, los daños por manipulación directa de la base de datos por parte de terceros y las fallas de servicios ajenos, como la caída del proveedor de facturación electrónica o del banco.
¿Cómo se reclama la garantía y en cuánto tiempo responden?
Por un canal directo con nombre y apellido, no por un formulario que nadie contesta. Los incidentes se clasifican por severidad y cada nivel tiene su compromiso escrito: lo que detiene la operación se atiende en horas, lo que afecta a un proceso pero tiene forma de sortearse se resuelve el mismo día, y lo menor entra en la siguiente entrega planificada. Debajo de todo eso trabaja el monitoreo, que en la práctica es lo que más vale: la mayoría de los incidentes serios se detectan y se corrigen antes de que alguien en tu empresa levante el teléfono para reportarlos. Cada corrección queda registrada, así que en cualquier momento puedes revisar qué se reclamó, cuánto se demoró y cómo se resolvió.

03 · Dónde corre el sistema

En tus servidores o en tu nube. Siempre a tu nombre.

La decisión sale del diagnóstico, no de lo que le convenga al proveedor.

¿El sistema va en nuestros servidores o en la nube?
Donde convenga a tu empresa, y eso se decide en el diagnóstico, no por defecto. Si ya tienes servidores propios, un área de sistemas que los administra y una política que exige que la información no salga de la empresa —lo habitual en el sector público, en banca y en operaciones industriales—, se instala ahí, en tus propias máquinas. Si no tienes esa infraestructura, o si el sistema necesita crecer y encogerse según la demanda, o si vas a tener usuarios conectándose desde varias ciudades o países, la nube sale más barata y más confiable que sostener un servidor propio. No empujamos ninguna de las dos: el sistema se construye para que pueda vivir en cualquiera de las dos, y esa decisión no queda amarrada para siempre.
Si va en la nube, ¿quién la contrata y a nombre de quién queda?
La contrata tu empresa, a su nombre y con su tarjeta o su facturación. Nosotros te ayudamos a dimensionarla para que no pagues de más, la configuramos y la administramos si así lo prefieres, pero los titulares de esa cuenta son ustedes. Esto no es un detalle administrativo: cuando la nube está a nombre del proveedor, terminar la relación significa apagar el sistema, y eso convierte cualquier negociación posterior en una negociación desigual. Con la cuenta a tu nombre, cambiar de proveedor es cambiar quién tiene los accesos, nada más. Además te da algo que casi nadie tiene: ver exactamente cuánto cuesta tu sistema cada mes, sin intermediarios que le agreguen un margen.
¿Cómo se trabaja con los ambientes durante y después del proyecto?
Con tres ambientes separados y con reglas distintas cada uno. En desarrollo trabaja nuestro equipo. En pruebas valida el tuyo, con datos que se parecen a los reales pero anonimizados, porque la información productiva no se copia a un ambiente de pruebas tal cual. Y producción es donde vive la operación, con acceso restringido y donde nada entra sin haber pasado antes por los dos anteriores y sin que alguien de tu lado lo apruebe. Los respaldos se configuran desde el primer día y —esto es lo que casi nadie verifica— se prueba que restauren de verdad, porque un respaldo que nunca se restauró no es un respaldo, es una carpeta ocupando espacio.
La nube va a nombre de tu empresa, no de la nuestra.

Es la pregunta que casi nadie hace y la que más importa. Cuando la infraestructura está a nombre del proveedor, terminar la relación significa apagar el sistema. Con la cuenta a tu nombre, cambiar de proveedor es cambiar quién tiene los accesos.

Lo mismo aplica al código y a la documentación. La mayoría de nuestros clientes lleva años con nosotros, y nos conviene mucho más que se queden porque quieren que porque no pueden irse.

04 · Mantenimiento y largo plazo

Qué pasa el día después de la entrega.

Un sistema en producción no se queda quieto. Lo que decide si envejece bien es quién lo cuida.

Cuando termina la garantía, ¿es obligatorio contratar mantenimiento?
No es obligatorio. Tienes el código, la documentación y la infraestructura, así que puedes mantenerlo con tu equipo interno o con quien decidas, y hemos hecho ese traspaso varias veces sin problema. Dicho eso, sí es recomendable, porque un sistema en producción no se queda quieto: el sistema operativo y las librerías publican parches de seguridad, el ERP con el que se integra cambia de versión, la normativa tributaria se mueve y el negocio pide ajustes. Sin nadie a cargo, eso no se nota durante unos meses y después se nota todo junto y caro. El mantenimiento es lo que convierte al software en algo que envejece bien en lugar de algo que hay que rehacer en tres años.
¿Qué incluye el mantenimiento y cómo se cobra?
El contrato anual se ubica entre el 15 % y el 20 % del valor del desarrollo, y cubre cuatro cosas: la corrección de errores que aparezcan, las actualizaciones de seguridad de la plataforma y de las librerías, el monitoreo con sus tiempos de respuesta comprometidos, y una bolsa de horas mensuales para mejoras pequeñas —un reporte nuevo, un campo más, un permiso distinto— que se usa según lo que priorices cada mes. Lo que va aparte son los evolutivos: módulos nuevos o cambios de fondo en el negocio, que se cotizan como un proyecto pequeño con su propio alcance. La frontera entre las dos cosas se escribe en el contrato desde el inicio, para que no sea materia de discusión cada vez que pides algo.
¿Cómo es la relación después del primer año? ¿Quedamos atados a ustedes?
Atados no, y esa es justamente la idea. La relación a largo plazo funciona con una revisión trimestral en la que se mira qué se usó, qué no, qué está costando tiempo todavía y qué conviene construir a continuación; de ahí sale un plan anual con prioridades y presupuesto, no una lista de pedidos sueltos. En paralelo, tu equipo de sistemas puede ir tomando el sistema: reciben la documentación, revisan el código y, si quieren, asumen el mantenimiento del día a día mientras nosotros acompañamos solo las evoluciones grandes. La mayoría de nuestros clientes lleva años con nosotros, pero por decisión propia. Un proveedor al que le conviene que no puedas irte va a construir el sistema de una manera; uno al que le conviene que quieras quedarte lo construye de otra, y eso se nota en el código.

¿Tu pregunta no está en esta lista?

Escríbela y la respondemos por correo, sin reunión de por medio y sin que eso se convierta en una llamada de ventas. Si es una buena pregunta, la sumamos a esta página.

Enviar la pregunta a info@xiliosoft.net →

Estás a un clic de iniciar tu proyecto.

Treinta minutos de diagnóstico, sin costo y sin compromiso, para saber si podemos ayudarte y qué costaría resolverlo.